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Temas de esta sección: l Los gatos y la Toxoplasmosis l Como darle una pastilla a su gato
Los gatos y la Toxoplasmosis
La toxoplasmosis es una enfermedad provocada por la multiplicación de un parásito unicelular que afecta tanto al hombre como a los animales. Su única fuente de transmisión no es el gato, aunque se lo señala como culpable y muchas veces “chivo expiatorio” de la enfermedad ya que en él termina el ciclo de la toxoplasmosis. El parásito puede infectar prácticamente a todos los animales de sangre caliente, aunque en ellos no ocurre el ciclo definitivo, sólo lo albergan en sus tejidos y para poder contaminarse de estos animales se debe consumir su carne cruda o poco cocida. La enfermedad presenta pocos síntomas: fatiga, fiebre y anorexia, y los pacientes inmunodepresivos o las mujeres embarazadas son particularmente sensibles a ella. La toxoplasmosis y el gato Una vez que el gato sufre la enfermedad se cierra el ciclo, los parásitos crean unas formas enquistadas llamadas ooquistes que son liberados por las heces al medio ambiente exterior. Pero claro antes el gato tiene que contagiarse, ¿cómo ocurre esto?. Pues el gato se infecta mayormente, cuando sale de cacería y trae esos pequeños roedores o aves, bien sea como obsequio o para alimentarse, sobre todo los menores de 6 meses, porque el gato más viejo suele ser inmune y no transmite la infección. Estas presas son frecuentemente huéspedes del parásito, su carne contiene ooquistes, que al ser ingeridos por el gato lo infectan. La otra fuente de contagio es la carne cruda o poco cocida, carne de ternera, cordero, cerdo o también pollo puede tener ooquistes que al ser ingeridos por el gato pueden contagiarlo. Por lo tanto si nuestro gato vive dentro de la casa y no se dedica a cazar, no come carne cruda sino bien cocida, la forma de que se contagie es casi nula. Otra forma de evitarlo es congelar la carne, los ooquistes no se llevan bien con el frío, así que al congelar la carne antes del consumo evita el contagio. La única forma de contagiarnos la toxoplasmosis de nuestro gato es a través de la excreción de los ooquistes por las heces, ya que, al menos nosotros, no nos comemos a nuestro minino. Otra manera de contagiarse de su gato es por el contacto de sus manos con objetos sucios de heces con ooquistes, por lo que una forma de prevención es lavarse las manos con frecuencia, usar guantes al trabajar la tierra y al manipular la arena del gato. También es frecuente el contagio a través del consumo de carnes crudas o poco hechas de pollo, vacuno o cerdo que están contamindads con ooquistes y de frutas o vegetales crudos que fueron manipulados por manos que tuvieron contacto con ooquistes de cualquier origen. También las personas que comen cacería fresca, conejo, venado y otras están expuestas al contagio. De hecho la mayoría de los seres humanos somos portadores de anticuerpos anti toxoplasma, lo que quiere decir que hemos tenido una infección que paso desapercibida. La infección solo puede comprobarse mediante un análisis de sangre que demuestre positividad para anticuerpos específicos de tipo IgG o IgM. En la mayoría de los humanos adultos en buen estado de salud, la toxoplasmosis pasa inadvertida, sólo es un riesgo para las personas cuyo sistema inmunitario es muy deficiente, y para las mujeres embarazadas. En el caso de las mujeres embarazadas, puede ser responsable de abortos al principio de la gestación, o que puedan nacer bebes con problemas neurológicos, si la infección ocurrió antes de quedar embarazada, el nuevo bebé no será infectado. Sin embargo como ya hemos dicho antes, gran parte de la población mundial ya está inmunizada con anticuerpos anti toxoplasma. En el caso de que una mujer encinta no esté inmunizada, debe observar ciertas precauciones, tanto si tiene o no gatos. Nunca manipule tierra sin guantes, lavarse con frecuencia las manos, lavar muy bien vegetales y frutas antes de consumirlas crudas, no ingerir carne cruda o poco cocida, y que preferiblemente haya estado en el congelador varios días. Si tiene gatos la única precaución adicional es limpiar la arena de gato con guantes, o dejarle a otro miembro de la familia que lo haga. En todo caso no es indispensable salir de su gato si está embarazada, solo tiene que seguir estas precauciones, que de todas formas tendrá que hacer tanto si es la feliz dueña de un gato como si no, recuerde que el gato no es la principal fuente de contagio y que además lo más probable es que usted ya tenga anticuerpos para la toxoplasmosis.
La piel y pelo del gato están cubiertos de numerosos sensores de presión y tacto, lo que les permite detectar desde la más sutil caricia, hasta la proximidad de una presa. A esto le sumamos sus largos bigotes o vibrisas, que son tres veces más gruesos que el resto del pelo, con unas terminaciones nerviosas mas depuradas que el resto del manto y que funcionan como “antenas” para recoger información, de allí que nuestro querido gato pueda caminar a oscuras y orientarse con perfecta seguridad, aún con los ojos cerrados para protegerlos de hierbas o maleza, pues sus bigotes les informan del más leve movimiento en el aire y de como se mueve este alrededor de los objetos. También tienen otra vibrisas menores sobre los ojos, mejillas y barbilla que refinan aún más su capacidad de percepción. Los gatos tienen un total de 24 bigotes sobre los labios, doce a cada lado, que se distribuyen en cuatro filas horizontales, siendo el funcionamiento de cada una de estas filas independientes entre sí. Así por ejemplo, con la fila inferior, más cercana a los labios siente el movimiento de cualquier presa que se lleve a la boca. Con la fila superior de bigotes, más cercana al hocico, es capaz de detectar cualquier objeto que se interponga en su camino, incluso en la mas absoluta oscuridad. Y no sólo eso con la ayuda de sus excelentes bigotes puede saber de antemano si podrá pasar o no por una angosta ranura, ahorrándose esfuerzos inútiles. Otro dato importante sobre la piel es que tiene una gran tolerancia a las altas temperaturas, recuerdo a nuestra gata Nicka acostada sobre un viejo televisor que se calentaba casi como para freírle un huevo encima y ella de lo más feliz ronroneando. Esto sucede porque la piel (ojo no el cuerpo, solo la piel por fuera) puede tolerar hasta los 51°C de temperatura al tacto, sin que le afecte. Se cree que es una cualidad remanente de los tiempos en que vivían en los desiertos y tuvieron que caminar y tumbarse en la arena caliente para descansar. No solo la piel… Tanto la nariz, como el labio superior son muy sensibles al tacto y a la temperatura, y las almohadillas acopladas en sus dedos son órganos de extrema sensibilidad, a través de los cuales el gato puede “escuchar”, identificando las más mínima vibración del suelo, la textura y temperatura de la superficie por la que camina. Además estas almohadillas sirven para amortiguar el ruido de sus pisadas y lo ayudan a no ser detectado por sus presas. SABÍAS QUE...
Este es un instructivo de como darle una pastilla
1. Tome al gato y acúnelo con su brazo izquierdo como si estuviera sosteniendo a un bebe. Posicione el índice y el pulgar de su mano izquierda para aplicar una suave presión a las mejillas del gato mientras sostiene la píldora con la derecha. Cuando el gato abra la boca, arroje la píldora dentro. Permítale cerrar la boca a los efectos de que el gato trague la píldora. 2. Levante la píldora del suelo y al gato de detrás del sofá. Acune al gato en su brazo izquierdo y repita el proceso. 3. Traiga al gato del dormitorio y tire la píldora baboseada a la basura. 4. Tome una nueva píldora de la caja, acune al gato en su brazo izquierdo manteniendo las patas traseras firmemente sujetas con su mano izquierda. Fuerce la apertura de mandíbulas y empuje la píldora dentro de la boca con su dedo medio. Mantenga la boca del gato cerrada mientras cuenta hasta 10. 5. Saque la píldora de la pecera y al gato de arriba del armario. Llame a su esposa/o, que está en el jardín. 6. Arrodíllese en el suelo con el gato firmemente sostenido entre sus rodillas. Mantenga las patas traseras y delanteras quietas. Ignore los gruñidos que el gato emite. Pídale a su esposa/o que sostenga la cabeza del gato con una mano mientras le abre la boca con una regla de madera. Arroje la píldora dentro y frote vigorosamente la garganta del gato. 7. Traiga al gato del portarrollos de la cocina. Traiga otra píldora de la caja. Recuerde comprar una nueva regla y reparar las cortinas. Barra cuidadosamente los trozos de figuras de porcelana y póngalos aparte para pegarlos luego. 8. Envuelva al gato en una toalla grande y pídale a su esposa/o que lo mantenga estirado, con solo la cabeza visible. Ponga la píldora en una pajita de gaseosa. Abra la boca del gato con un lápiz. Ponga un extremo de la pajita en la boca del gato y el otro en la suya. Sople. 9. Verifique la caja para asegurarse de que la píldora no es dañina para seres humanos. Beba un vaso de agua para recuperar el sentido del gusto. Aplique apósitos a los brazos de su esposa/o y limpie la sangre de la alfombra con agua fría y jabón. 10. Traiga el gato del tejado del vecino. Tome otra píldora. Ponga el gato en el armario y cierre la puerta sobre su cuello, dejando solo la cabeza fuera del mismo. Fuerce la apertura de la boca con una cuchara de postre. Arroje la píldora dentro con un tirachinas. 11. Vaya al garaje a buscar un destornillador para volver a colocar la puerta del armario en sus bisagras. Aplíquese compresas frías en las mejillas y verifique cuando fue su última dosis de vacuna contra el tétanos y descanse. Bromas aparte realmente hay que encontrar la forma más adecuada según el carácter de nuestro gato. Para una pastilla, un método es abrirle la boca y colocar la pastilla al final de la garganta y cerrársela hasta que trague, pero esta forma requiere de un gato tranquilo y confiado, ya que nos exponemos a que nos muerda o arañe. Otra forma es mezclarla con algo muy apetitoso, triturándola primero, pues tienen gran facilidad para escupirlas y comerse lo que les gusta, inclusive aparentar que se las han tragado para luego escupirlas al suelo. Si babean, no es para preocuparse pues este es un mecanismo de defensa contra algo que no se quieren tragar.
Los gatos al igual que los perros también sufren de parásitos externos siendo el más común la pulga, causante de la mayor parte de los problemas cutáneos. Además de la pulga también están el ácaro de la sarna de las orejas, piojos y garrapatas.
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